Yo me vi en la misma situación que tu en cuanto a que algo me hizo click de repente sin gustarme a mi nunca los niños ni todo lo que ello supone. Nos pusimos al lío y me quedé a la primera, ahora mi hija tiene 2 años, no me arrepiento de nada pero esto no es un gran cambio, esto es otra vida totalmente diferente donde una queda relegada al último plano porque todas las prioridades y necesidades cambian. No creo que se sea más felíz, ni menos, es adaptarse, como todo, pero nada vuelve a ser lo que un día fue, eso es así, por mucho que digan que TODO merece la pena, por mucho que adore a mi niña, la maternidad está sobreromantizada.