El sexo anal es una práctica que requiere mucha confianza y conocimiento mutuo. Aparte que hay que respetar siempre unos límites, saber cuándo parar y decidir en cada momento si seguir o dejarlo para otra ocasión.
Si te apetece probarlo, simplemente le dices que deseas aplazarlo para más adelante, pero si te sientes presionada porque el insiste demasiado, déjalo y a por el siguiente.