Es ley de vida. Te cuento como lo hemos solucionado en nuestra familia. De vez en cuando, comemos todos juntos y generalmente lo hacemos en un restaurante ya que nadie tiene ganas de trabajar. A estas comidas viene quién quiere. Mi madre que se ha convertido en la matriarca y lo que hace es destinar una comida (o cena) a los nietos. Así se ven más o menos de forma habitual nietos y primos. Ahora ya tienen todos entre 18 y 24 años. Y todo el mundo parece contento.