Lo primero, intenta reducir tus expectativas.
Está genial que estés ilusionada con tu nuevo piso, pero esa ilusión no tiene por qué compartirla tu pareja.
Puede que él tuviera una idea, y que con el tiempo haya cambiado. Tiene derecho a cambiar de idea.
Se te lee como si tuvieras la convicción de que él tiene que irse a vivir contigo, o sí o sí.
¿Te supone un problema vivir sola?
Sin conocerlo, lo de la baja presión de agua suena a excusa. Aunque alguna vez he escuchado este argumento a personas con una densa melena. Cuesta lavar el pelo si la presión de agua no es suficiente.