La compañera tiene toda la razón. Que paguen los hombres es lo más feminista que hay: un impuesto revolucionario por todas las ventajas que la sociedad les da sobre nosotras. Lo dice hasta Barbijaputa, la reina de las radfem de este país.
De hecho, hay muchos señoros que creen (o quieren creer) que el feminismo consiste en que te mantenga tu mujer y nos han hecho creer que lo «feminista guay» es BÁSICAMENTE que trabajemos (por menos salario, claro) y que nosotras nos paguemos lo nuestro o, mejor, lo de los dos. Así que nada: A PAGAR, MANOLO.