Si tan mal le parece, que se lo equipare su madre. Está mal decirlo, pero ni es tu hija de sangre, ni es hermana de sangre, ni está pasando problemas económicos serios como para que os planteéis ayudarla entre las tres.
Lo único injusto que hay aquí es que tu hija tenga que pagar que es una curranta llena de talento dándole parte de su dinero a otra persona para que no se sienta menos.