Los límites nos lo va a prender por si mismo, se los tienes que poner tú porque ya se ha creado una dinámica en la que tu marido ha normalizado que está bien acumular resentimiento para después faltar el respeto e insultar a tu familia, aunque solo sea en tu cara.
Mi consejo es que pienses bien en lo que quieres decirle y cómo se lo vas a decir, dejándole claro cómo te hace sentir y cuales serán las consecuencias que habrán si reincide en ese comportamiento.
Si tienes dudas sobre como hacerlo, te recomiendo el libro Cuestión de límites. Te ayudará.