A lo mejor es que está hasta el moño de tenerte que estar diciéndote siempre que vas estupenda. Me recuerda a la típica empollona del instituto que siempre salía del examen diciendo que le había salido fatal para que le dijeras, venga que no, seguro que apruebas, y luego sacaba un 10.
Pues esto es lo mismo, ni envidia ni leches, que al final te cansas de tonterías.