Desde luego es un salto de fe, porque reengancharse a la vida laboral después de los hijos no es fácil y si pasa lo que sea en tu matrimonio te quedas totalmente a su merced, no lo digo por el desliz, que quizá no se repita, sino porque termine por cualquier otro motivo, tendrás mucho miedo de separarte por no tener un soporte económico para ti y posiblemente tus hijos y es posible que te veas obligada a continuar un matrimonio que no te satisfaga.
Es una mierda, y ojalá no te pase, pero yo lo viví con mi madre y tardo 6 años en encontrar un trabajo que le permitiera separarse. Yo te animaría a buscar una reducción de jornada o alguna alternativa que te permita tener independencia económica.
Quizá tu amiga no tuviera las mejores formas, pero creo que tiene razón en el mensaje general.
Un abrazo