Buenas,
Sinceramente es una pena que se sigan produciendo situaciones así. Yo también salí llorando de la consulta de una endocrino en un hospital público, que me insulto y me vejo, mientras me media y yo lloraba como una magdalena. Me vino a decir que mis órganos no iban a poder seguir funcionando y que tenía los días contados, aparte de hacer gestos y poner caras mientras yo, paciente, le exponía mi problema. Cuanto mas facil hubiera sido hablarme de los perjuicios de la grasa abdominal, sin insultarme y humillarme. Pero no, aquella mujer siguio. Tal fue la situación que mi acompañante, mi madre, tuvo que recriminarla porque, cuanto más lloraba yo, más se cebaba ella.
Para que se entienda, tengo que decir que si algo me caracteriza es la responsabilidad. Por eso y por mi misma cumplí estrictamente la dieta de 1500 kcal que me puso la dietista a la que me derivaron. También tengo que decir que la dietista era la antítesis de aquella endocrino.
El resultado fue que perdí 30 kg de peso. Las sucesivas visitas al endocrino que controlaba médicamente mi dieta, fueron suaves. Me atrevería a decir que aquella mujer se avergonzo de su comportamiento a medida que la báscula marcaba menos kilos.
Solo espero que no se lo vuelva a hacer pasar así de mal a nadie, y que aprendiera algo de aquel dia. En cualquier caso, me hubiera gustado que esto me pasará ahora, con mi personalidad afianzada y mis conocimientos jurídicos completos, porque mi reaccion no hubiera sido ni de lejos la de que tuve a los 20 años. Hoy para empezar dirigiría un escrito al defensor del paciente y a la Consejería de Sanidad, al margen de otras acciones que pudiera también ejercer ante ese comportamiento intolerable. E indudablemente levantarme y largarme ante la más mínima falta de respeto.
Tanto en tu caso, como en el mio,la conclusión es clara: ante de médico o cualquier otra cosa en la vida, lo que hay que ser es persona.