Comer sano y equilibrado no es zamparse comida basura una vez a la semana. Y menos si el resto del tiempo también se come fatal.
Es para ocasiones muy puntuales, cuatro veces al año y si es prácticamente nunca, como en mi caso, pues mejor.
Y que os parezca bueno, pues un tema de costumbre y «adicción». Si dejáis de tomarlo os dejará de gustar, ni siquiera os sentará bien.