A ver, yo creo que es una situación complicada que se merece una buena conversación sobre lo que si, lo que no y el cómo se van a hacer las cosas, por ambas partes. Los límites son algo bastante subjetivo porque lo que para mí se puede permitir para otra persona no, dentro de unos mínimos de seguridad y que también se confunde que un niño se comporte como un niño a que esté malcriado y, sorpresa, son cosas muy diferentes. Creo que si has decidido vivir con él asumes que en parte va a participar de la educación de tu hija, pero repito, comunicación y ver si podéis llegar a acuerdos para que la convivencia sea posible. Lo delos gritos ya me chirría más… Habría que ver cómo y en qué situaciones… Soy la primera a la que se le escapa algún grito de vez en cuando, pero no es la norma… Al final vuestro día a día lo sabes tú, pero protege y antepón a tu hija si ves cosas que no te acaban de convencer.