Yo he compartido piso durante años y gracias a eso tengo amigos/as maravillosos/as. Todo es cuestión de buscar a alguien parecido a ti y que encaje con tus manías. Yo vi un piso que estaba genial pero la compañera quería que jamás nadie más viniera a casa. Ella me calló genial pero no compartimos porque no buscábamos lo mismo. Por lo que dices, crees que quienes comparten son unos salvajes. Yo nunca viví con nadie salvaje. Más bien te digo que la gente que está acostumbrada a compartir suele ser más educada y tolerante. No es lo mismo lo que los padres permiten hoy día, que lo que te permite un compañero de piso. Si fuera tú, me buscaría una habitación agradable para pasar con mi gata allí las horas que quiera. Y buscaría un piso sin muchos compañeros cuyas normas estén muy claras antes de entrar. Incluso si sois dos personas, hablar directamente de los límites/normas. Si por precio no te lo puedes permitir te digo una frase célebre de mi abuela: «ay!! Cuanto educa la pobreza!!» Ella se crió en la posguerra, con hambre, y curiosamente nos lo decía con pena hacia nosotras cuando dejábamos de hacer cosas por tener manías. Y me trasmite el cariño con el que ella nos lo decía, ya que ella siempre buscó, incluso fue una mujer que tuvo que luchar mucho por nuestro bienestar.