Por desgracia, a las mujeres nos toca ser precavidas, porque hay mucho cavernícola suelto que no acepta un no. Pero si en un determinado momento nos fiamos de más y nos agreden jamás será culpa nuestra, porque la decisión de agredir la toma el agresor… podrás tachar a la victima de ingenua, tonta o cabezaloca por meterse en un baño sin querer hacer nada, o por quedar por primera vez con un desconocido en un sitio privado, o por dejarse liar para subir a una habitación de hotel, pero nunca podrás decir que es culpa suya que cuando ella diga no, la otra persona continúe.