Mi experiencia:
Había un chico de 10 y tantos largos con síndrome de down en el barrio.
Todos teníamos miedo de él porque era el dueño absoluto de uno de los dos columpios del parque.
Cuando llegaba al parque y ese columpio estaba ocupado, tiraba y bajaba a base de puñetazos al niño que estuviera allí. A los adultos les daba igual.
A las niñas les pedía besos en la boca.
Sé que todos no son así, vigila que hace con tu hijo porque si hace algo raro sumado al hándicap del down, entiendo que tú hijo esté incómodo.