No intentes hablar ni razonar con esa señora. No vas a conseguir nada. Hay algunas personas que quieren el dinero, pero no las concesiones e implicaciones que conlleva meter alguien en su casa. A mi me pasó hace años, la señora de la casa me vigilaba como si me fuera a quedar con algo de ella. Y sabes quien al final se quedó con cosas mías, pues ella. No aparecieron por ningún sitio algunos de mis cacharros de cocina. Ella decía que no los había visto ni cogido, pero no pudieron desaparecer por arte de magia.
Búscate otro sitio y múdate.
¿Has firmado algún contrato de arrendamiento? Me da a mi que no, que esa señora ni siquiera va a declarar a hacienda el dinero que está ingresando. Pues aprovecha para no tener ni que avisarla, recoges tus cosas, le dejas las llaves en mano y hasta luego Maricarmen.
Múdate, te aseguro que no vale la pena vivir amargada.