Que su boda sea el evento del siglo para tu amiga, lo entiendo. Qué pretenda que lo sea para todo el mundo es ser poco realista. A ver cuándo los novios asumen que la suya no es ni la primera ni la última boda a la que asisten los invitados, muchos de ellos por puro compromiso, y que a los demás no tiene por qué hacerles especial ilusión. Yo me puedo alegrar muchísimo por ti, pero el mundo no se detiene porque te cases. Tú amiga tiene que entender que un «no voy a asistir a tu boda» no es una declaración de guerra. No hay mejor forma que una boda para demostrar que esto de que el postureo y el protagonismo se nos ha ido de las manos.