Totalmente de acuerdo con Ana. Que sí, que ser diseñadora gráfica tiene sus cosas (soy publicista y diseñadora gráfica), pero vamos, que lo de dar un presupuesto con unas condiciones de trabajo (por escrito, un contrato), que el cliente lo acepte, lo firme y te pague un porcentaje por adelantado, es de primero de trabajadora por cuenta propia. Te quitarías muchos quebraderos de cabeza haciendo las cosas bien. Claro que es difícil valorar el presupuesto de primeras, pero es algo que hay que aprender y si estableces las condiciones (X propuestas, con x modificaciones cada una, tiempos… Todo) que incluyes en ese presupuesto, el cliente ya sabe que todo lo que se salga de ahí va a ser más dinero (puedes incluso dejar por escrito lo que le costará una nueva propuesta o más modificaciones de las establecidas). ¿Cómo vas a cobrarle por algo que no le gusta? Pues igual que te cobran en un restaurante si has pedido un plato y finalmente no te ha gustado. Tu trabajo está hecho y tendrás que cobrar por él, aunque puedes ponerle facilidades al cliente para hacer algo que sí le guste. Clientes especialitos tenemos todas, pero también te digo que, haciendo un buen briefing y las reuniones necesarias hasta que el cliente tiene claro lo que quiere y las bases sobre las que vamos a trabajar, pocas veces me ha pasado no dar con la tecla en ninguna de las propuestas que le presento. Más vale perder un cliente que no sabe lo que quiere y va a ser un grano en el culo, que apresurarte a trabajar con él y acabar teniendo estos problemas. Creo que en vez de auto compadecerte y cagarte en todo lo cagable, te vendría bien reflexionar en qué puedes hacer tú diferente para que estás cosas dejen de pasarte tan a menudo.