Pues yo no soy influencer, soy el otro lado, la marca (o la empresa más bien). Y estoy totalmente de acuerdo con lo que dice.
Ser influencer es un currazo. Igual que yo como empresa tengo mi calendario editorial en redes y tengo que crear continuamente contenido relacionado con mi negocio, lo mismo los influencers.
Cierto es que nos llega al email de la empresa cada día, prácticamente, emails pidiendo colaboraciones de cuentas con 200 seguidores y barbaridades varias. Esto son los críos que se creen que son influencers con una cuenta de Youtube recién creada o con 3000 seguidores en Instagram.
Cuando haces una colaboración con un influencer de verdad se nota en las ventas de la empresa. Así que para nosotros, como empresa, los influencers son importantes (siempre que sean de nuestro mismo sector y que sus seguidores sean clientes potenciales de nuestro negocio).
Y a ti, autora, si te llaman privilegiada, pues vale, genial. Qué tiene de malo ser privilegiado.