Reproducimos testimonio de una seguidora:
Os escribo porque estoy hasta el mismísimo de que la gente nos critique sin tener ni idea de lo que hacemos y de lo mucho que cuesta.
Soy influencer. Empecé hace unos cinco años y hasta ahora no he empezado a ver sus frutos y a poder empezar a vivir solo de este trabajo, porque sí, es un trabajo.
A las personas que hacen anuncios, se les llama profesionales de marketing, pero a los influencers, que dedicamos nuestra imagen personal y nuestra vida privada a las marcas, se nos tacha de vagos y de que vivimos del cuento.
A nosotros no nos pagan por vuestros likes o por vuestros comentarios y visitas. Instagram no paga una mierda, los que pagan son las marcas y cuesta muchísimo conseguirlas.
Ellos solo confían en ti si les vas a garantizar un alcance, un número asegurado de visitas y de visibilidad del producto para que puedan tener esa publicidad, pero ese alcance, nos lo curramos nosotros.
¿Os pensáis que es fácil llegar a tener una comunidad grande de seguidores? ¿Creéis que es fácil mantenerla? Se consigue a base de crear mucho contenido gratuito que acabe gustando y de estar publicando A TODAS HORAS. Todo esto, claro, manteniendo tu esencia, tu personalidad, porque como a los seguidores se les meta entre ceja y ceja que “te has vendido”, empiezan a dejar de seguirte en manada y te quedas sin nada.
Llega un punto en que tu día a día es un calendario de fechas y horarios en los que subir reels, stories o fotos. Es muy difícil que el algoritmo te de visibilidad y tenemos que estar siempre luchando para conseguir tener un hueco y que os llegue el contenido. Por no hablar de que hacer y editar videos no es nada fácil y te lleva mucho tiempo, bastante más que las medias jornadas o las ocho horas que existen en los trabajos asalariados.
No me malinterpretéis, yo he escogido este trabajo y me gusta, pero me molesta que se nos menosprecie como si lo único que hiciéramos fuera grabarnos haciendo el tonto y vivir del cuento.
Hay días que me los paso literalmente pegada al teléfono, editando contenido, buscando los videos/música/trends virales para estar actualizada, grabando, haciendo fotos, creando el texto y el contenido de los posts, intentando conseguir contratos con las marcas, organizando a qué hora se van a hacer las publicaciones, contestando a todos los seguidores que interactúan, ideando mil maneras de que haya reacciones… y así una lista infinita.
Detrás de cada publicación que veis, hay un estudio mucho más grande de la que os creéis. Igual que muchas horas de grabación y edición para luego un video de 30 segundos que la gente ni si quiera se ve entero.
Y por supuesto, luego está el tema de la salud mental.
Tú en un trabajo normal, pongamos por ejemplo un cartero, tienes muy claro tu horario de entrada y tu horario de salida, así como las normas que debes seguir y la convicción de que si las cumples, vas a hacer un buen trabajo y no te van a despedir.
Si eres influencer, no tienes nada de eso. Sabes a qué hora empiezas, pero no a la que vas a acabar, conciliar es muy complicado y siempre se echan horas de más. Como se te ocurra estar un tiempo desconectada, el algoritmo te castiga y te corta mucho alcance, haciendo que todo el trabajo que has construido se te vaya a la mierda.
Tampoco tienes la certeza de que, porque hagas bien tu trabajo, vas a seguir teniendo trabajo. Yo me puedo currar un video increíble, invertir mucho tiempo y dinero en él y dejarme la piel, que todo eso no va a importar nada si luego los seguidores no lo ven y reaccionan a él. Pero eso no depende de mí. Depende del algoritmo y, en última instancia, de los seguidores.
Mi trabajo, mi sueldo, mi comida, dependen de que consiga llamar la atención de un grupo de desconocidos, que generalmente no aprecian mi trabajo. Ha habido meses que he perdido 10.000 seguidores sin que haya pasado absolutamente nada malo o distinto, simplemente se van. Y eso se lleva por delante mis posibilidades de conseguir un contrato y mi autoestima.
He tenido rachas muy malas, como en todos los trabajos supongo, pero me jode especialmente que encima tengamos que aguantar las faltas de respeto y que se nos desprecie, como si fuéramos una plaga o gente que pretende vivir sin trabajar.
Que evidentemente habrá de todo, como en todas partes, pero me encantaría que se valorase nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, igual que se hace con todos los demás. Estamos cansados de tener que soportar las críticas y las miradas por encima del hombro cuando decimos a lo que nos dedicamos.
Ser influencer es un trabajo y trabajamos mucho más que muchísima gente.
