Quéjate en dirección, yo lo hice en su momento. Ningún padre ni madre ni abuelo ni abuela ni espíritu santo tiene que entrar en ninguna zona que no esté permitida y punto. Y si te habla y no quieres que te hable, es fácil la ignoras y listo. Pero las normas están para algo y hay que cumplirlas. Si no gustan se pide que se cambien.