El piso es de tu suegro y puede pedir lo que quiera por él. Si quiere pedir más de lo que vale, allá él, y si tarda en venderlo o tiene que bajar el precio, es su problema.
Si de verdad podéis pagar un piso de esas características en esa zona, comprad otro cualquiera, y tu marido podrá ver a sus hijas crecer en ese barrio de todas formas. No podéis disponer de algo que no es vuestro.