A mi esa clase de intensidad si me parece un problema. Lo primero porque lo pasas mal al tener dificultades con el autocontrol emocional, que te dificultan la reflexión y el análisis racional (esa necesidad de hablar «al momento»), además de hacerte vulnerable a la dependencia emocional: lo dejas todo para estar con él y tranquilizarte y calmarte mediante su presencia y el contacto físico.
Yo no te voy a decir que esté mal tu forma de ser y que debas cambiar para adaptarte a otra persona, pero si te invito a reflexionar sobre ello. Se puede seguir siendo «intensa» desde la calma.