Lo mejor que te puede pasar es que se vayan un tiempo con el padre a vivir. Cuando somos jóvenes todos idealizamos las promesas y las palabras. Pero cuando convives con esas promesas y te das cuenta que son palabras vacías, aprendes muchísimo. Además, es más fácil ser el padre chachi y la novia guay unas horas, que en la convivencia día tras día. Y sabes qué? Es una hostia que todos nos meteremos en la vida, cuando antes aprendamos que las palabras se las lleva el viento. Y que los hechos son lo importante. Más experiencias y vida podremos disfrutar.
Y también te recomiendo alguna psicóloga de familias. La adolescencia es muy difícil, y si tenemos a alguien que nos puede ayudar, eso es una bendición. Suerte