NO ES UN GASTO COMÚN.
En esos 15 días que están con él, él se apaña y gestiona. Si las tuviera él tendría que ingeniárselas como hacemos todos para “colocarlas” mientras trabaja. Le haces el favor de que estén contigo pero el campamento lo paga él y, si no, dile que no te puedes quedar con ellas la segunda quincena y que se apañe.