Menuda zorra. Hubo buenos tiempos, pero ha sido una vampira sin personalidad que se ha alimentado de ti. La auténtica eres tú, aunque las editoriales la prefieran a ella. Tener un don con las palabras es maravilloso, pero yo prefiero la belleza que va por dentro, la honesta, la que no tiene tantas florituras.
Te mereces más. No la llores demasiado.