Como padre con hijos con discapacidad que por suerte o desgracia pueden mantntener dicha condicion en el anonimato, me sorprende como la envidia nos ciega. Quiero pensar que no has actuado de mala fe. Pero ya te vale! Menos mal que no pertenecemos al mismo colegio. Hay muchos tipos de discapacidades. Ojala no tuviesemos ninguna y por tanto tuviese que resignarme a coger el colegio que me toque. Dios sabe que lo preferiria.