Hola os respondo algunas cosas.
Sí que trabajo, jornada completa. Además, vivo bastante lejos de mis padres y me cuesta bastante tiempo ir y volver de casa de ellos.
Sí que tenemos concedida la ayuda para dependencia. Tiene el grado de dependencia que le corresponde y, en lugar de solicitar una residencia mis hermanas quisieron solicitar la ayuda económica. Y así se hizo.
Igual me he explicado mal, pero mis hermanas han dejado de hablar a mi padre precisamente porque estamos comenzando a mover el tema de la residencia. Él me ha pedido que lo ayude y yo, aunque no estoy del todo de acuerdo, le estoy ayudando escribiendo correos a las residencias e informándome de precios. Lo que no voy a hacer es mover lo trámites, poner cosas a mi nombre, ni cosas así. Si quiere algo que se mueva él, porque si me empiezo a encargar de las cosas en cuanto salga algo mal me dejará sola con el problema. Además, lo que yo quiero es que, como mínimo, hablen entre ellos tres y lleguen a un acuerdo.
Mis hermanas no cuidan a mi madre, y yo tampoco. Va a un centro de día y nada más, mi padre se encarga de cuidarla en casa. Yo los visito todas las semanas y ellas también, pero eso no es cuidar de nadie.
Yo querría tener el servicio de asistencia, querría meterles una persona en casa y, si me trataran bien, iría a ayudar con los cuidados. Pero cuando ayudaba con los cuidados cada vez querían más, y más, nunca era suficiente el tiempo que dedicaba. Y encima era la mala, así que dije, hasta aquí. Además mi madre me sobrepasa. Con la enfermedad se ha vuelto agresiva y no puedo con ella. Es imposible forzarla a nada y también me da miedo hacerle daño, tampoco me veo psicológicamente preparada como para obligarla a nada, simplemente necesito ayuda profesional porque se me escapa de las manos una persona que se caga encima y no quiere ir al baño ni ponerse un pañal, por poner un ejemplo. No se cómo gestionarlo, no se cómo hacerla entrar en razón así que al final he seguido el consejo que me han dado en el centro de día al que va mi madre «se egoísta». Así me lo dijeron, imaginaos el percal.
Cuando digo que son unas ingratas no me refiero conmigo. Solo soy su hermana, no tienen porqué quererme. Pero podrían y creo, deberían, tener un poco de piedad con mi padre. Entiendo que se lleven mal y le tengan rencor, pero un poco de humanidad o algo.
Al final mi padre se ha buscado esta situación. Llevo un año diciéndole que acabaría no pudiendo con ella, y no quiso ni escucharme. También tiene mala relación con ellas desde siempre, porque es un déspota y un soberbio. Ellas son iguales que él, entonces, está pasando lo que está pasando.
Si queréis saber la versión de mis hermanas es que yo hago lo que me da la gana. Y es verdad, hago lo que quiero igual que ellas. Al final están haciendo lo mismo que yo y les dedican el mismo tiempo que yo a mis padres. Pero se creen mejores, porque, a saber por qué.
Yo no voy de buena ni de hija entregada a mis padres, más bien lo contrario. Todos mis esfuerzos los concentro en no romperme mientras intento entregarme de una maldita vez a mi misma antes de que destrocen mi vida, mi estabilidad laboral, personal, mi felicidad. Cuando digo que estoy cansada no es de cuidar, porque he dejado de cuidar (lo dejo claro en el título). Es de ver esta situación, de sentir tanto odio hacia mi, de que nadie me haya hecho ni puñetero caso, de tener razón y que no sirva para nada tener razón y todo el mundo siga pasando de mi. Estoy a un pequeño toque de dejar de ir. Mi pareja no quiere que vayamos más. Todo son discusiones y lamentos con ellos.
Mi padre no quiere cuidadores, en cuanto le sacas el tema dice que él puede, que aguanta hasta que salga la plaza en la residencia. Yo se lo que quiere, que es lo que mis hermanas también quieren. Me quieren a mí cuidando. Que me haya ido de casa hace poco tiempo, con un buen trabajo y pareja no entraba en los planes de nadie. Ellos me echan de menos, calmaba sus tremendas broncas, incluso tenían a alguien a quien culpar de las cosas malas que pasaban. Que sorpresa, me he ido de casa y les siguen pasando cosas malas, incluso peores, porque son un maldito desastre. Es muy cansado ver a dos personas tropezar una y otra vez con la misma piedra y que no te hagan ni caso.
Yo se lo que tengo que hacer, pero me da miedo, vergüenza, o no se qué me da. Tengo que dejarlos, abandonarlos. Son ellos o yo. Pero no puedo hacerlo, no puedo dejar de ir, no puedo romper el contacto.
No se que va a pasar ni que acabaré haciendo.