Desquiciada no, mujer, pero l romantización y nostalgia de lo no vivido hace mucho daño porque te creas algo idealizado en tu mente que no se corresponde con la realidad y eso te condiciona. Si yo hubiera tenido que encontrar a mi actual marido a la vieja usanza, sería la tía rara solterona que va sola a las bodas a darle al alpiste y comer de gorra o la que se queda para vestir santos y es la comidilla de la viejas del visillo.
No me van ni las fiestas ni las discotecas ni los bares ni las reuniones sociales, tampoco me gusta viajar ni el gimnasio. Así que eso de conocer a alguien de la manera que «Dios manda» para mí hubiera sido absolutamente imposible. No podría encontrar a una persona con la que congeniar en lugares en los que me siento como pez fuera del agua. Bastante he enmascarado a lo largo de la vida… Ya no podría. Lo socialmente aceptado no ha sido nunca mi fuerte.
Creo que tienes una visión romantizada y distorsionada de lo que es empezar una relación. Eso de encontrar a alguien en la cola del super, que se te caiga una bolsa, te la recoja, te mire a los ojos te invite a cenar es cosa de pelis de Julia Roberts. La cruda realida de «ligar a la vieja usanza» es charlar con alguien en un bar, intercambiar teléfonos y a ver que pasa. Más o menos lo mismo que con las aplicaciones de ligoteo… Realmente, eso no ha cambiado, solo que antes era en analógico y ahora en digital. Aparte, ¿quieres un amor sin prisas pero tienes prisa por encontrarlo? Un poco raro…
Mi consejo es que busques a gente con intereses comunes. Si te gusta la lectura, apúntate a alguna actividad en la biblioteca, si te va el deporte, busca eventos que puedas disfrutar y también sean adecuados para conocer gente. La complicidad no tiene nada que ver con el tiempo que pases con esa persona, sino con lo que tengáis en común y como lo conecteis.
Te cuento mi vivencia por si te sirve. Conocí a mi marido en un grupo de Facebook sobre videojuegos, una de esas «cosas» en las que, en teoría, solo encuentras moscones. Empezamos a hablar y nos dimos cuenta de todo lo que teníamos en común. Aparte de los videojuegos, nos interesaba la ciencia y la tecnología, el cine, la escritura, los comics… Tenemos criterios similares en cuanto a cuestiones políticas, sociales, morales e incluso espirituales. ¡Nos gusta incluso la misma música! Adoramos la cultura musical de los 80. Conectamos como jamás habíamos conectado con nadie y la complicidad fue casi desde el primer minuto. Él vivía a más de 600 km de mí, dejó todo y se vino conmigo. Después de casi 10 años de relación tenemos un hijo al que adoramos y cómo pareja estamos más enamorados cada día, aunque hemos tenido baches como todas las parejas reales, por la economía y los trabajos más que nada. Nos conocimos bien pasados los 30, así que no había tiempo para algo a fuego lento, pero está resultando igual de gratificante.
¿Todavía piensas que cualquier tiempo pasado fue mejor? Busca gente que comparta lo que eres y lo que te apasiona, alguien con quien ser tu misma. No te obceques en que quieres un amor como el de tus padres porque eso pertenece a otro tiempo y hoy día es inviable.