Mi suegra hacía muchos comentarios sobre el físico de mi hija desde que nació, decía que estaba gorda solo por tener la cara redonda, incluso llegó a decir «No pasa nada porque no coma un día, está de buen ver».
Un día me planté y le dije que estando yo presente o mi hija no se opina del cuerpo de los demás, y si no lo cumplia dejaríamos de comer con ellos. Ya nunca más lo hizo. Hay que plantarse, los niños entienden todo.