Mi padre trabaja en una funeraria en Cantabria y tuvo que irse dos meses a Madrid de lo saturados que estaban. Volvió a casa con 15 kilos menos, con pastillas para dormir y hasta había dejado de fumar por el miedo a quitase los EPIs. Cuando algún negacionista viene a molestarme con estas gilipolleces siempre les contesto y les invito a pasar una agradable jornada con mi progenitor.