Hola guapa!
No la liaste para nada, son cosas que pasan… yo también soy experta en ‘tierra trágame’, y trabajando de cara al público, en otoño, plena época de resfriados, viene un chavalín casi sin voz, y le digo: – madre mía, dónde te has dejado la voz? A lo que el chaval se baja el cuello de la camiseta y me muestra la cicatriz de una traqueotomía. Me quise morir y un poco más, pero acabé de atenderle muy dignamente y se fué tan tranquilo.
Descansa tranquila que seguro que ella ni se acuerda, y ríete de ello como una anécdota más!!