Porque, en casi el 100% de las ocasiones, es más una culpa obsesiva que porque de verdad haya hecho algo de lo que arrepentirme. Te pongo un ejemplo: sales de cervezas con tus amigos, estás a gusto, todo va bien. En esa situación, que es más o menos normal para todas nosotras, y aún siendo consciente de que no he hecho nada malo, yo no puedo evitar la necesidad de repasar absolutamente todo al día siguiente, arrepintiéndome. No es, ni muchísimo menos, que me coja unas cogorzas de no saber donde estoy todos los fines de semana.
Para mi, el verdadero problema nos es que tenga que dejar o no de beber (que como he dicho antes, cada vez bebo menos porque la situación de culpa me supera), es tener que hacerlo porque no soy capaz de perdonarme algo que mi pareja me perdonó en el primer momento.