Si esto es una guerra de suegras, vengo a recoger el premio. La mía me dijo antes de la boda que si quería me dejaba el vestido de su hija (un bicho palo) pero que no iba a caberme ni en un brazo (inserte aquí risa malévola). Y no se quedó la cosa ahí, no hace más que meterse con mi peso y alabar a lo guapas que son mis amigas y que tipo tienen. Si nos cruzamos con gente en la calle jamás me presenta, hace como si no me conociera de nada… ya veis! Me adora!