Yo es que creo que no lo has explicado bien y por eso no te entendemos.
En cualquier caso, para divertirse no es necesario beber hasta perder el control. A mí me gusta beber, pero no me gusta perder el control. El momento en el que me siento con la chispita esa que me desinhibe, que me da la risa floja y me hace más asertiva y atrevida (y muy probablemente más ridícula, pero me la pela) es para mí el momento de parar. Me lo paso bien, disfruto de la bebida y de la fiesta, disfruto de la gente, no pierdo el control, no hago nada que no quiera hacer o de lo que me arrepienta al día siguiente, no tengo lagunas y rara vez tengo resaca. De esa forma mi relación con el alcohol es positiva y no me crea obsesiones.
Quizá no es cuestión de todo o nada, beber hasta perder momentos de la noche y no ser responsable de tus actos, o dejar de beber para siempre. Simplemente es cuestión de encontrar el equilibrio en el que te lo pasas bien sin dejar de ser tú misma.
Y, sobre todo, alcohol o no, creo que debes perdonarte a ti misma por lo que hiciste. Un desliz lo tiene cualquiera, sobre todo si no está en sus cabales. Tu chico ya te perdonó, así que no le des más vueltas. No seas tan dura. Sé amable contigo misma y deja de juzgarte. Eres tú misma la primera que se juzga duramente. ;) Cometiste un error, ¿y qué? Todos cometemos un millón de errores, la vida se compone de errores. Hay que perdonarse, dejarlo pasar, y seguir adelante. Tú decides cómo enfocar tu vida a partir de ese momento para evitar errores similares en el futuro. Pero no tiene sentido quedarse colgada de algo que pasó hace cuatro años y no superarlo. Déjalo ir. Es una mochila que te lastra y que no te aporta nada bueno. Es que ni siquiera eres la misma persona que hace cuatro años, así que no tiene sentido que sigas dándole vueltas. Has crecido mucho y has cambiado. Deberías confiar más en ti misma. Tu chico lo hace y será por algo.
Un beso.