La rutina ha matado vuestra vida sexual, esto ocurre mucho en parejas que tienen hijos y llevan tiempo juntas. Antes de plantearte el divorcio, habla con tu marido seriamente y a malas acudir a terapia de pareja con un psicólogo especialista en relaciones o incluso sexólogo, ya que quizás os puedan ayudar a dar herramientas para avivar la llama de vuestra relación y tener más momentos de intimidad. Agota antes todas esas balas y si no funciona o él no quiere hacer nada, ahí ya plantéate el divorcio, pero no antes.