Hay amigos que calan hondo aunque estés años sin verlos y sin hablar de ellos. De golpe los ves y te fundes en un abrazo que compensa los años de distancia. A veces es algún amigo de la infància o el instituto y a pesar de llevar cada uno su trayectoria, te han impactado. Lo he vivido y ni yo ni mi marido hemos sentido ese malestar.
Como te sientes responde a tu malestar previo. Por mucho que digas que has superado la infidelidad de tu marido, tu actitud demuestra que no es así. No confías en él y por eso ves en una reacción normal (una amiga del pueblo o de la infancia) lo que no hay.