Creo que un poco de todo.
Ahora hay más miedo e inestable de perder el trabajo que nuestros abuelos, que salían de la fábrica y había dos o tres empresas buscando empleados en la calle.
Yo soy millenial y solo estuve de baja cuando era autónoma, así que imagínate si era grave. He ido a trabajar hecha un cromo, con 39° de fiebre, etc…
Pero eso es una cosa y otra es vivir para trabajar. No soy partidaria de vivir para trabajar, como la generación anterior a mi. He estudiado de lo que quería trabajar y he exigido mis derechos.
Si yo tengo una obligación y la cumplo, lo mínimo que espero es que la empresa cumpla con las suyas, como pagarme las horas extras y cosas así. Cuando una empresa no lo ha cumplido, me he buscado otra.
No creo que sea ser más flojo, sino hacernos valer. Nuestros abuelos y abuelas se esforzaron en que tuviéramos jornadas de 40h y vacaciones pagadas y con la crisis de 2008 se fue bastante al carajo con la mentalidad de «al menos tienes trabajo».
La generación Z ha crecido con la palabra crisis y no están dispuestos a dejarse pisar, lo cual me parece maravilloso. Tenemos que ser respetados como trabajadores.