Ana, buen comentario, muy bien argumentado. Mi marido y yo también somos autistas y, como dices, la socialización no está entre nuestras prioridades. De hecho, según estoy escribiendo esto, estamos callados en la misma habitación, cada uno en sus tareas y sin necesidad de hablar o de saber qué hace cada uno. Algo así como soledad compartida. Es muy gratificante.
Cada persona se realiza como quiere o, a veces, como puede. El error que se comete hoy día es que todo pasa por la socialización, todo debe ser filtrado por ello. Cuando voy a la compra, no charlo con la cajera, compro y me voy. Cuando llevo al nene al cole, voy a eso, no a hacer amistades. Pues eso se juzga socialmente a día de hoy. Por eso creo y me reafirmo en que socializar está sobrevalorado (ojo, no digo que no haya que hacerlo), porque se le da un peso objetivo cuando debe tener uno subjetivo.