Viví esa experiencia de niña pero exactamente al contrario.
Mi abuela paterna era de chicos. Había tenido dos hijod y prefería con creces a sus nietos varones: mis dos primos y mi hermano pequeño. De mi hermana y de mi, la mayor de todos los primos, pasaba bastante, especialmente en la infancia. En casa tenía fotos de los nietos y ninguna de las nietas,por ejemplo. A partir de la adolescencia y la edad adulta , especialmente, se fue equilibrando. Sinceramente, nunca me sentí no querida, entendí que tenía sus preferencias y no pasaba nada porque me hiciera menos caso porque nunca me trató mal.
Ni afectó a mi autoestima ni tengo el más mínimo trauma por ello.
Más me afectaba mi madre criticándola y los conflictos que generaba por este asunto diciendo que mi abuela no nos quería que el comportamiento de mi abuela.