Hola María,

Hace un año y medio conocí a un chico, padre de un hijo de cuatro años. Al principio era todo muy bonito. Él me demostró que nunca se había enamorado tanto como hasta ahora. Conmigo se entregó hasta el punto de ser obsesivo y dependiente.

Poco a poco todo fue cambiando. Él tenía empezó a mostrar un carácter muy fuerte y autoritario; fue desconfiando de mí y teniendo celos por todo: vigilaba mi forma de vestir, mis conexiones a WhatsApp (también quería saber con quién me escribía) e incluso me cogía el móvil para ver mis conversaciones. Yo nunca le he engañado, al contrario, siempre he intentado ayudarle.

En nuestras discusiones me llegó a faltar mucho el respeto. Yo también se lo falte a él, pero nunca como él a mí.

Lo dejamos una vez durante dos meses y en todo ese tiempo le eché mucho de menos. Volvimos con muchas ilusiones y muy motivados, pero poco a poco se fue deteriorando todo de nuevo. Él me ha llorado mucho diciéndome que soy la mujer de su vida, que todo va a cambiar, que va a ir a un psicólogo para que puedan ayudarle a quererme bien…

No puedo más, estoy agotada de levantarme y volverme a caer. Ando desilusionada y cuando estoy con él ya no estoy igual.

Lo hemos dejado hace un par de días y ya le echo de menos, pero cuando pienso en volver a estar con él, sé que no puedo, mis fuerzas me lo impiden.

Tiene muchas cosas buenas, y no sé si estoy haciendo bien en dejarlo. Sé que él me quiere con locura y no sé si voy a encontrar a alguien que me quiera así. (Rebeca).

 

Querida Rebeca,

Me da la sensación de que estás confundiendo términos. Las conductas controladoras de celos que explicas en tu e-mail no representan amor ni preocupación.

Es importante saber distinguir estos conceptos puesto que a veces tendemos a confundir las acciones, dada la connotación de amor que le damos al vínculo establecido en la relación.

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Ahora quiero que te fijes en otra cosa.

Cuando estás dentro de una relación de este tipo, es complicado ser consciente del patrón de relación que poco a poco se va construyendo: un ciclo de secuencia repetitiva que, si no se corta, es probable que vaya a peor.

En este ciclo se describen tres fases: Acumulación de la tensión, Explosión y Reconciliación o  “luna de miel”.

Fase de Acumulación de la tensión:

Esta fase se caracteriza por el cúmulo de actitudes hostiles (malas contestaciones o las faltas de respeto), produciéndose así con el tiempo conflictos dentro de  la pareja. Esto hace aumentar la inseguridad hasta el punto de actuar con la máxima prudencia (impidiendo así el desarrollo de la conducta que de otra forma sucedería de forma natural), siempre con tal de evitar un enfado por parte del otro.

Fase de Explosión:

En esta fase la tensión estalla y es cuando se dan las peleas. Puede existir agresión verbal o física, e incluso un “abandono” en forma de castigo hacia la otra persona, como por ejemplo desaparecer o dejar de hablar durante unos días.

En tu caso, Rebeca, no existe agresión física pero sí verbal dadas las faltas de respeto que me comentas en tu correo.

Fase de reconciliación o “Luna de miel:

Después de la tormenta siempre viene la calma”. No me puede venir mejor este refrán para explicar esta fase. Después de los enfados, las peleas y las discusiones, la pareja se reconcilia y ambos vuelven a establecer sus vínculos de forma motivada, con ilusiones e incluso promesas o peticiones de futuro como “voy a cambiar” “ayúdame a cambiar”, “te juro que te quiero con locura” o “te prometo que esto no volverá a pasar”.

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Con esto, ambos creen que lo ocurrido no es para tanto y continúan con la relación, fortaleciendo así el vínculo aún más que la vez anterior.

A pesar de las cosas buenas que puedas encontrar en él (que las tendrá, estoy segura), mi consejo Rebeca, es que sigas hacia delante tú sola sin tener miedo a no encontrar a otra persona que te quiera. El agotamiento va a hacer mella en tu salud mental y física con el paso del tiempo. No sé qué edad tienes, pero tengas la que tengas estoy segura de que no te mereces sufrir de esta manera y que te queda aún mucho por vivir. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, busca tu felicidad en algo que no te quite esas fuerzas que comentas que ya te escasean. Y si lo necesitas, acude a un profesional de la salud que te ayude a superar este bache. Estamos ahí para ayudar a las personas que lo necesitan.

¿Quieres aclarar alguna duda relacionada con tu relación de pareja o realizarme alguna consulta sobre sexualidad? Escríbeme a info@weloversize.com