He pasado 10 años tratando de conseguir la nacionalidad española desde Cuba, mis papás y abuelos eran gallegos (emigrados a mediados de siglo pasado) y siempre me quedó la “necesidad” de conocer Galicia. Cuando mis papás fallecieron y teniendo la posibilidad, quise irme a España con la nacionalidad que me pertenecía. Llegué a Galicia hace ahora mismo un año y me gustaría contarles qué es lo que más me sorprendió. Llámenlo choque cultural, llámenlo que Cuba es tercermundista en comparación. Lo que tengo muy claro es que no valoran lo que tienen, porque están acostumbrados a ello. En mi país se valora cada trozo de carne que tenemos por ser tan escasa, cuando en España en la fecha de caducidad que marca el paquete ya se tira.
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Me gustaría comenzar con la necesidad más básica, la alimentación. Mi primera visita al supermercado fue increíble. Tantos pasillos, tantas baldas, todas llenas de productos, las personas llenando sus carros con total normalidad, pagando con efectivo o tarjeta… Lo que más me fascinó es la cantidad de empaques de leche que tienen y todos los tipos diferentes que puede haber. Tardé unos meses en no sacar la calculadora en el supermercado y comprar más cosas de lo necesario para tener en la despensa de reserva. Algo impensable en Cuba.
Otra necesidad básica que jamás pensé que podría darse es el agua caliente a cualquier hora del día. Simplemente giras la manilla del grifo hacia el lado rojo y sale agua caliente. Parecerá una tontería, pero para cualquier cubano esto es el verdadero sueño. También que la luz y el internet no se cuelgan. Los electrodomésticos funcionan durante todo el día. Se pueden tener productos en la nevera y en el congelador durante largo tiempo porque no se van a estropear con los apagones diarios… porque no hay.
Cuando me vine a A Coruña veía volar aviones, escuchaba los trenes, los autobuses pasaban cada poco tiempo por delante de mí. Aquí descubrí dos cosas: que se usa APP para todo (especialmente transportes) y que los autobuses son puntuales (diría que también el tren, pero siempre que lo he usado se ha retrasado).
Algo que sí que me ha chocado más es la manera de socializar. En Cuba se habla con cualquiera de cualquier cosa; sin embargo, en España, salvo que sea para preguntar una dirección (si no te mandan a que lo busques en Maps), las personas solo hablan con sus allegados o amigos por las calles. Los vecinos en los edificios apenas se saludan, ni bajan las noches de verano sus sillas al portal para charlar.
Aunque no todo va a ser bueno, quiero comentarles también lo peor que me ha pasado. Principalmente ha sido el clima; mis amigos gallegos siempre me dicen que cómo se me ocurrió venir a Galicia siendo la Comunidad más fría de España… bueno, yo solo quería venir a donde nacieron mis papás y mis abuelos, aunque en invierno me arrepienta.
A pesar de que apenas tardé un mes en encontrar trabajo y llegué con mi DNI español, me costó muchísimo encontrar una habitación en un piso compartido. Traía ahorros suficientes para pagar 3 meses de alquiler en lo que tardaba en encontrar un trabajo. Cometí el error de que en el único lugar en el que me aceptaban y el alquiler era “asequible” comentar esto mismo… y me cobraron el mes y dos de fianza. Menos mal que llevaba mi maleta con bastantes enlatados que me traje de Cuba; aun así, tuve que pedir ayuda a Cáritas para los alimentos. Ayuda que posteriormente devolví con más alimentos y voluntariado.
Como ustedes dicen, la “morriña” de mi tierra siempre está presente pero, aunque en invierno me congele, no contemplo irme de Galicia, o al menos no durante un largo tiempo.