La orientación sexual es un espectro. A veces se bromea con lo que esto significa: que todos somos un poco gays, y que siendo un espectro debe haber al menos una persona que sea 100% hetero y otra 100% gay. Como la sexualidad humana no son matemáticas, es difícil demostrar científicamente que esto se cumple, pero sí refleja la realidad de multitud de individuos.
Por defecto, yo también pensaba que era heterosexual. Hasta en mi adolescencia, cuando mi bisexualidad empezaba a asomar, seguía negando esta parte de mí. ¡Qué iba a ser yo gay! Cuando me atraía un tío intentaba minimizarlo como morbo, revolución hormonal o disonancia cognitiva.
No hacía esto porque fuera menos gay, sino por la homofobia interiorizada. Llevaba toda mi vida socializando como hombrecillo y había mamado suficiente del patriarcado sin llegar a deconstruirme como para saber que no quería tener nada que ver en cosas gays.
Por suerte, no tardé en abrir los ojos a mi realidad. Poco a poco pasé de la negación a la aceptación. Me reconcilié con mi identidad bisexual. A pesar de lo que muchos tópicos dijeran, sí me pueden atraer hombres o mujeres, sin ser solo hetero o solo gay. De hecho, el género pasa a un nivel inferior para mí, ya que me gusta una persona (o no) independientemente de su sexo o género.
Entiendo que es muy posible que haya mucha gente 100% heterosexual, al igual que la hay 100% homosexual. Desde mi experiencia, animo a cada uno a revisarse. No por acabar declarando que eres un 91% una cosa y un 9% la otra. Los números en esto dan un poco igual. Se trata de un tema de percepción, visibilidad y tolerancia. Cuando yo seguía aferrándome a la heterosexualidad, me resultaban más aceptables actitudes homófobas. ¿A qué chaval no le habían llamado maricón alguna vez? Así eran las cosas.
En mi caso, por triste que pueda ser, tuve que ubicarme en el espectro de la orientación sexual para poder entender mejor a los demás. La tolerancia no tendría que partir del egoísmo, pero la experiencia individual es una de las maestras más fuertes que existen.
Es libertad de cada persona conocer y ejercer su orientación sexual, es obligación del resto respetarla. Solo recuerda que tu libertad acaba donde empieza la del otro. Y como consejo general, si os veis haciendo algún cuestionario o test para ver si sois heterosexuales, spoiler: no lo sois.
Tío Vivo