Hace más de diez años que tengo un negocio propio y aunque estoy contenta de ser una persona emprendedora y me gusta ser mi propia jefa, me cuesta mucho encontrar trabajadores que estén a la altura. Sé que podréis pensar que las condiciones que tienen no son suficientemente buenas, pero al revés, son condiciones de trabajo mejores que la de muchas otras empresas del sector: mis trabajadores tienen un buen sueldo, un nivel de exigencia laboral media y no les pongo ningún problema para cogerse horas libres o días si lo necesitan. Mi empresa es pequeñita, solo somos tres trabajadores y yo que, evidentemente, trabajo más que ninguno.
Puedo decir que, exceptuando a una de ellas, que es la mejor empleada que he tenido nunca, los demás trabajadores no son competentes. Llegan tarde, se quejan, salen antes cuando yo no estoy en la empresa, faltan sin motivo alguno, etc. No tengo los mismos empleados desde que abrí el negocio, los he ido cambiando por el hecho de que no cumplían ni un mínimo con las expectativas que yo tenía, pero aun así, no encuentro trabajadores responsables.
Ahora tengo dos empleados que son amantes de la ley del mínimo esfuerzo. Diréis que al no ser suya la empresa, no hace falta que trabajen como si lo fuera, cierto, pero sí pido un mínimo de esfuerzo, porque para eso les pago un buen sueldo. Es cierto que son bastante jóvenes y eso me hace pensar si no será verdad que cada vez la gente más joven tiene menos ganas de trabajar y están más acostumbrados a no esforzarse demasiado en nada. Por supuesto, no quiero generalizar, también creo que hay jóvenes muy bien preparados, pero entonces recuerdo mi juventud estudiando y trabajando a la vez y a mis amigas, la mayoría responsables y trabajadoras.
He tenido que despedir a un par de trabajadores antes porque uno se dormía y llegaba siempre tarde y otro acababa su trabajo antes de la hora que le tocaba, lo que me hizo perder varios clientes. También tuve que despedir a otra empleada que me contestaba siempre mal, salía quince minutos antes si yo no estaba presente y a la que le pagué un curso opcional al que nunca asistió.
Creo que se ha perdido el hábito del esfuerzo como algo normal, creo que cada vez los jóvenes están más acostumbrados a tener aquello que quieren sin esforzarse. Todos queremos un buen sueldo trabajando pocas horas, teniendo poca responsabilidad y sin que sean trabajos cualificados para los que hayamos tenido que esforzarnos. Parece que podemos exigir mucho y dar más bien poco.
He organizado diferentes reuniones con mis trabajadores, les he dado incentivos, les he escuchado, he intentado ser asertiva con ellos, pero parece que todo sigue igual. Deberé plantearme si coger a otras personas o resignarme pensando que como la empresa es mía y no voy a encontrar a nadie que se implique en ella, debo alegrarme si hacen el trabajo de forma correcta, si se lo toman en serio y si son puntuales.
Anónimo
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