El otro día tomando algo con un compañero de trabajo, salió el tema del sexo, estábamos en un chiringo en frente de la playa y se quedó mirando a la gente que paseaba.

– Tía ¿te imaginas que las mujeres tuvieseis siempre las mismas ganas de follar que nosotros?

– Jajaja ¿einn?

– Pues eso, que mires a toda esta gente y te imagines lo que pasaría si vosotras tuvieseis las mismas ganas de follar que nosotros. Sería la hostia, Sodoma y Gomorra. Habría gente follando contra la barandilla de aquí al Cerro, y por toda la arena a cuatro patas, y en el agua…

Me río porque me hace gracia imaginarlo, me recuerda un poco a la orgia de la escena final de El Perfume, pero luego levanto una ceja y le pregunto que quién le dice a él que las mujeres no tenemos las mismas ganas que los hombres. Entonces, el que pregunta sorprendido es él.

– ¿Einnn?

– ¿Qué quién te dijo a ti que las mujeres no teníamos las mismas ganas de sexo que vosotros?

– ¿Entonces?

– ¡¡La educación!! A nosotras se nos educó para que no manifestásemos deseo sexual porque era de guarras, para no acostarnos con “muchos” porque era de zorras, para no decir que algo nos ponía cachondas porque las buenas mujeres nunca estamos cachondas (si acaso, de vez en cuando accedemos a abrirnos de piernas para complacer a nuestras parejas) Y si pasamos de moralinas y follamos con alguien que acabamos de conocer… somos unas putas.  Tú de chaval ¿nunca llamaste puta a ninguna chica?

– Seguro que sí, yo de chaval era gilipollas

– Pues piensa que la mayoría de los tíos eran como tú, unos perfectos hijos del patriarcado.  Y que a la mayoría de las mujeres nos llamaron putas un millón de veces.

Putas por hacerlo, putas por no querer hacerlo, fáciles por hacerlo, calientapollas por no querer hacerlo. Golfas por follar, estrechas por no querer.

Hostia, con este percal ¿cómo vamos a manifestar el mismo deseo que vosotros?

A vosotros (como dice mi musa Henar Álvarez) el deseo sexual, os engrandece “ohhh ¡qué macho! se folló a todas las chicas de clase” mientras que, a nosotras, nos degrada “qué guarra, se la han follado todos los de clase”.  Y vosotros sois siempre el sujeto activo ¡vosotros folláis! pero nosotras…. puro complemento, a nosotras “nos follan”.

Con los años, sustituyes clase por oficina y ya lo tienes, y aunque aún no me haya llegado, me temo que también se podrá sustituir oficina por IMSERSO, porque hay cosas que no cambian.

Pero tenerlas, te digo que las tenemos.

Bueno, también es verdad que llega un momento en que, aunque veas a un tío que te ponga a mil y puedas follártelo en el baño piensas “total, si no me voy a correr ¿pa qué?”

La vetusta bloguera