¡Hola! He vuelto…para contaros que llevo toda la vida engañada.

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Siempre he intentado ser objetiva conmigo misma, en lo que al físico se refiere. Tengo estatura estándar, pelo de colores, gafas, muchos kilos de más, orejas de marciano y también tengo las tetas pequeñas.

Que nunca lo he dicho ni con pena ni con necesidad de que nadie me de ánimos. Son así y punto. Hay que quererlas igual.

De adolescente, cuando la gravedad aún no había hecho de las suyas, salía de casa muchas veces sin sujetador, sobre todo en verano y sin problemas. Bueno, y de no adolescente también, para que nos vamos a engañar. Ahora mismo, es invierno y llevo el abrigo encima. Si solo salgo 5 minutos para llevar a los peques al cole, no me molesto yo en ponerme sujetador ni, aunque me paguen. Eso sí, solo en invierno cuando llevo abrigo. Que en verano, entre la gravedad y el calor, pues me las voy pisando, y luego me suda el bajoteto que flipas.

El caso es que hace unas semanas quedamos las chicas de la pandilla solas a pasar la tarde. Desde que tenemos peques no solemos salir sin ellos nunca, así que decidimos incorporar una tarde de vez en cuando en nuestra rutina solo para nosotras.

Total, que, hablando con ellas, comenté lo bien que me sentía de poder volver a dormir boca abajo. Siempre ha sido mi postura favorita, pero, lamentablemente, después de la cesárea era imposible. Ahora, casi cinco años mas tarde, puedo volver a dormir boca abajo sin que la espalda o la tripa me maten.

La respuesta fue única y absoluta. Caras de asombro e incredulidad seguidas de un ¿en serio puedes dormir boca abajo?

Yo, toda inocente, les dije que sí, que era una de las ventajas de tener las tetas pequeñas.

El descojone fue generalizado. Tanto, que acabamos yéndonos al baño a comparar.

¡Cuál fue mi sorpresa al descubrir que, de las 4, mis cerecitas eran las más grandes! Más concretamente, mi cereza derecha.

Una vez superado el shock, me puse a investigar un poco.

Resulta que la talla más común de sujetador en España es la copa B. Yo llevo una D o DD, depende de la marca. ¡Y yo aquí paseándome por la vida confiada en que soy como Shakira!

En mi defensa diré que mi teta pequeña, la izquierda, cabe en una copa C sin problema. Y que las tengo más alargadas que redondeadas. Sobre todo después de los peques (aunque, por desgracia, no pude dar el pecho).

Digan lo que digan, yo voy a seguir considerándolas cerecitas pequeñitas, y no melones. Y no me bajan del burro.

Voy a seguir imitando a Shakira en la ducha a grito pelao “Suerte que mis pechos sean pequeños, y no los confundan, con montañas».

Oye, puedo dormir por abajo que, según la sabiduría popular, es algo que no se puede hacer con las grandes. Puedo saltar o correr sin sujetármelas (que no lo hago, pero poder puedo).

¿Y vosotras? ¿Sois del team cereza o del team melon?

Andrea M.