Mi amigo Aitor hace poco pasó por un divorcio algo traumático. Su ahora ex mujer era una persona muy difícil y, tras muchos años de promesas de cambio y seguir siendo tan celosa como infiel, al fin la dejó.
Él dejó sus intimidades al margen de su vida social y simplemente dijo que se les había acabado el amor y todos esos eufemismos que se dicen cuando te separas y no quieres dar explicaciones.
Pero con las redes sociales hoy en día se sabe perfectamente cuando alguien se ha quedado soltero o soltera, porque los selfies se suben con más frecuencia, las fotos en fiestas y reuniones sociales pasan de 0 a 1000…

Por eso a Aitor no le extrañó cuando su amigo Íñigo, el que había estudiado con él en el colegio y casi todo el instituto, le escribió un DM para preguntar qué tal estaba y si quería salir de marcha para recordar viejos tiempos.
Aitor estaba en plena recuperación del divorcio así que qué mejor momento para salir con su antiguo amigo de copas.
Estando bastante “perjudicado” por el alcohol, con el embotamiento que le producía la música y la liberación que sentía, se desahogó con su viejo amigo. Muchas veces es más fácil soltar con alguien que no pertenece a tu día a día.
Al día siguiente, Íñigo le mandó un mensaje con el enlace de un podcast. Le dijo “Ahora ya estás preparado, es el mejor momento para tomar la red pill, salir de la Mátrix y convertirte en el hombre de valor que deberías haber sido siempre”.

Aitor creyó que sería una broma. Escucho 10 minutos de aquel programa donde tres hombres compartían teorías de por qué las mujeres somos tan manipuladoras, cómo es que todas somos unas guarras. Obviamente se hablaba de body count, de mujeres que valen para pasar el rato y las que merecen ser las madres de sus hijos, hablaban del “muro” (ese concepto por el cual las mujeres solteras de más de 30 años son lo peor que hay), la regla del 80-20…
Imposible tanta información de mierda en tan poco tiempo.
Aitor, asustado por pensar si se lo habría mandado en broma o en serio, no le contestó. Al día siguiente, su historial de DM con Íñigo en Instagram estaba lleno de reels de ese tío tan extraño que habla raro y sorbe la taza de café mientras explica que debes mearle en los pies a “tu chica” para que se sienta marcada, ese otro que grita mientras explica que con las mujeres no hay que hablar…
Aitor se puso serio y le preguntó si le estaba mandando todo aquello en serio. Íñigo le dijo que sabía sería reacio a alguna de esas teorías y que él no comulgaba con todas tampoco, pero que después de lo que le había pasado a él por haber sido tan bueno y haber dejado que la energía masculina la ocupase su mujer y no él…

Aitor lo frenó en seco. Le explicó que habías tenido una muy mala experiencia en su matrimonio con una mujer infiel, pero eso no era una norma, al igual que no lo era su compañero Rodrigo, que le pone los cuernos a su novia desde el principio y eso no significa que todos los hombres, ni siquiera todos los hombres de esa empresa, sean unos cabrones.
Él le insistió y le dijo que no estaba preparado para salir de la Matrix, pero que lo esperaría al otro lado cuando abriera los ojos y supiera que el engaño de la igualdad era el mayor timo de la historia.
Aitor me contó esta historia preocupado, pues vio la cantidad de seguidores que tenían estos energúmenos y sabe de la presencia de muchos jóvenes en redes que podrán empezar a consumir esta basura antes de haber desarrollado el cerebro del todo.

Una mala experiencia no hace al 53% de la población mala y, por mucho que les cueste verlo en sus pantallas de teléfono llenas de manchas de chetos de sus sucios dedos de incels, que las mujeres no quieran nada con algunos hombres no es una conspiración mundial, es que se les ve venir de lejos…
Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.
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