@Homúnculo, «Y perdón por la parrafada», bueno, claro, porque la mía era corta… jaja. Y se viene otra… A ver, por partes, yo pienso que es muy importante mantener en las relaciones de pareja una esfera de privacidad, solo que yo no me refiero exclusivamente al tema de las fantasías sexuales. Pero si hacemos referencia a tal área de dicha esfera, hilando con el caso de la autora del post, te diría directamente que para mí tener privacidad no debería usarse para hacer cosas que hagan sentir mal a tu pareja si las descubriese. Eso para mí es un mantra, un pilar, y de ahí, nacen los «contratos» sentimentales que se firman en una relación conforme las personas implicadas (que oye, lo mismo pueden ser 2 que 3 que 4) se van conociendo la una a la otra. A mí por lo que tú me cuentas, lo que observo es que tu pareja te conoce MUY bien; touché. Eso, te aseguro que no lo puede decir cualquiera, y en el post tenemos un ejemplo evidente de ello. Para mi gusto, encajar en esas visiones, pensamientos, valores, principios, etc. son muy pero que muy importantes. Yo por ejemplo aguardo una postura absolutamente contraria a la pornografía y la prostitución (así sea en línea como fuera de ella), no me va. Me da igual que sea humana, IAs, ilustraciones «quietas», vtubers… No es algo que quiera en mi vida, de ninguna manera. Cuando leo o escucho a hombres como Alejandro Villena, pues oye, me siento fuertemente atraída, porque básicamente cumplen con mi modo de pensar y percibir la realidad, y para mí eso es más potente que cualquier «actor cañón» o tío con tableta de chocolate de gimnasio que pueda cruzarme por la calle. Esto significa que si yo tuviera una pareja que concibo estar en armonía con mis pensamientos, valores y sensaciones, y luego lo pillo (encima pillar, no que me comparta genuinamente sus intereses) guarreando con una IA, como ha sido el caso de la OP, pues yo creo que no es ninguna locura que yo sintiera que los pilares de mi relación se han agrietado… porque es descubrir una cara que, 1. no me espero, 2. no la quiero, no me va… Entonces, y lo puedes observar en la variedad de comentarios, para lo que unos/as/es es una dinámica sexual cuasi obligatoria de efectuar/probar porque aporta, porque suma, porque no sé qué, y demás argumentos a favor, para otros/as/es puede ser un indicio de decadencia social ligada al auge de la supremacía tecnológica. Yo qué sé, te muestro dos polos. Mismamente yo me veo super lejos del mundo Tinder, una app super normal. Todos los tíos con los que he mantenido relaciones sexuales, ha sido porque los he conocido en persona por casualidades de la vida, me han caído tan bien que nos hemos hecho amigos, y una cosa llevó a la otra… (y que conste que aunque sea mujer hetero he tenido muchísimos amigos hombres sin experimentar atracción, no creas que soy de las que piensa que no existe esa posibilidad de amistad porque la biología no sé qué… No, para mí la amistad puede ser de todas las formas y colores). En cambio, he tenido o tengo amigos con Tinder, e incluso me comparten sus experiencias y yo les aconsejo, o simplemente les escucho… pero para mí lo que es la idea de seleccionar un señor solo por ver una foto y menos tres caracteres de bio… ostras, es que, personalmente no me puede llamar menos, jajaja, no sé… Y lo mismo con la idea de masturbarme con un maromo hiper tocho haciéndome un striptease… pues no. Necesito otras cosas, porque cada cual es como es, y tal y como yo soy, desde luego ese señor del que nos habla OP para mí tiene cero encaje, y me da la sensación de que para ella todo ese «mundo», pues tampoco debe tener mucho… De modo que sí, considero que él es 100% responsable de cómo se siente SU ESPOSA (porque debo corregirte; no es su «novio», es su marido, y lo queramos o no, solo por los trámites que supone, ya no es lo mismo… quizás te sorprendería saber la de personas que AGUANTAN cosas de sus parejas porque las han descubierto después de casarse, y ya no es tan sencillo…). Yo a mi pareja no quiero aguantarla: quiero que me guste, me atraiga, me ponga super cachonda, y además, quiero admirarlo como persona.
Con respecto a tu duda hacia el mundo del «frikismo», bueno… yo la verdad considero que ser friki no es algo raro desde hace ya bastantes años, eso lo primero. Tú y yo sabemos que el sistema se encarga de convertir en nicho de mercado todo lo que se pueda, y más. Al final, que consumas lo que consumes no es ninguna arbitrariedad ni casualidad… conozco personalmente al señor ultra capillita taurino que trajo Dragon Ball a España allá por el 89, porque lo consideró nicho de pasta, y lo demás… simplemente fue llegando (más lento, porque el mundo no era igual hace 35 años que ahora) porque entraba después de esa apuesta de pasta por parte de la televisión pública. Yo personalmente lo que te puedo decir es que me interesa el cine (que-yo-considero)-bueno en todas sus formas, y me da igual si está dibujado, si no, si está en blanco y negro o si está en todo color y en 4K. Eso me da exactamente igual. Quiero (buen) cine (incluyo formato serie, obvio), y punto. Pero he de decirte que animes he dejado a medias un sinfín, entre ellos el que nombras, sencillamente porque a mitad de la serie comienzo a sentirme mal… Y esto se debe a que soy una persona muy contraria a los estereotipos, y he de decir que nunca en mi vida había presenciado tantos estereotipos como en el anime (aunque algunas narrativas de animes/mangas me llamaran, no su forma/imagen). También te digo que forma parte de la cultura… Viví 1 año en Japón (concretamente Yokohama, Osaka, Tokio y un par de ciudades más, menos lapso de tiempo), y lo pasé fatal cada día cogiendo el tren o el metro y encontrándome con tipos, que lo mismo eran adolescentes que super viejos, leyendo/viendo hentai, jugando videojuegos con personajes femeninos super erotizados en el móvil, o con revistas pornográficas de «mujeres» (casi adolescentes), que básicamente puedes encontrar en cualquier konvini tipo 7Eleven o Family Mart, o vtubers sexuales anunciando afeitadoras, cámaras, humidificadores, etc. en los Nojimas… Eso fue horrible para mí, aunque para ti o tu novia hubiera sido un placer de presenciar: somos distintos. La primera vez que vi que había mensajes en los vagones de «este es un vagón exclusivo para mujeres», «si observas a alguna mujer incómoda por «algo» (ya tú sabes qué…), por favor, comunícalo», carteles antiviolación pero cuya «persona» que aparece en el cartel es un dibujo anime sonrojada, con la boquita entre abierta y con la cabecita ladeada (explicándome mi amigo japonés que así son las «chicas guapas» en los «hentai» (obviamente, tuvo que explicarme también qué era un hentai, ya que nunca consumí ni busqué ese tipo de anime)). También empecé a evitar las calles de mis barrios donde había recreativas con almohadas waifus como premios, o peluches y figuritas femeninas eróticas, porque me asquea. De hecho, a mi sobrina yo no le pongo nada de anime, a excepción de Ghibli, que para mí se salva casi que de cabo a rabo (y hasta concuerdo con algunas locuras de Miyazaki, je). A lo que voy es, algo que para una persona es la norma, para otra no. Yo, por mi aversión hacia los estereotipos y obsesión con el físico y la hipersexualización, no me siento cómoda con ese tipo de «fantasías» o «actos», y quizás la autora del post, tampoco. Y no creo que la solución sea decirle «pues prueba tú», porque te puedo decir que a mí me pones más de una canción seguida de requetón (vamos, es que eso ni lo he intentado conciliar xD), y yo creo que hasta me sangran los tímpanos. Y eso que me encanta el rock, y que el rock también tiene tela, peeero, dentro del pajar, tu cabeza va seleccionando lo que más le casa, lo que más le atrae, y lo que más le pone. Entonces, para lo que una persona es enfermizo, para otra es la gloria máxima, y me da a mí que en esta mujer y su marido, las preferencias están desequilibradas… y NO es culpa de ella, es error de comunicación de intereses. Con respecto a los videojuegos, si quieres ejemplificamos con ese tan simple, pero que todo el mundo conoce, el rey de reyes, el gran criadero de ratas: Fornite. No creo que haga falta recordar que en septiembre de 2018 tuvieran que salir pidiendo disculpas porque las tetas de una personaje (Calamity) se les fue tan de madre que tenían hasta vida propia, y terminaban por entorpecer las jugadas (y aquí hago inciso, porque esa fue la mayor razón por la que el colectivo gamer se quejó: que las tetas entorpecían el juego…). Por supuesto Epic Games diciendo que había sido una falta (y cito y traduzco) «no intencionada, embarazosa y que fue una negligencia por su parte permitir que se incluyera en el juego». Pues, oye, en una desarrolladora de videojuegos donde la mayoría de los programadores parecen (o al menos se comportan como) pajilleros en celo, entiendo que el producto que salga no resulte tan interesante a un género como a otro, entre otras cosas, porque a veces las mujeres también nos cansamos de los estereotipos… Que muchas de las gamers streamers hagan uso de este tipo de juegos en versión strip (desnudos) de sus partidas, no es, ni de coña, casualidad: es la mayor manera de generar lucro siendo tía (Internet educa, obvio). Eso sí, hay miles de videojuegos que están saliéndose de la órbita, y fíjate, como que llaman más la atención al público femenino (yo al menos he jugado alguno y me lo he gozado)… pero concretamente en este donde ni el 20% de la plantilla de trabajadores son mujeres, y de ese 20%, muchas han crecido bajo esa lluvia de estereotipos hipersexualizados… pues en fin: blanco y en botella. Tienes que comprender que hay muchas capas en todo lo que consumimos, y que precisamente por esa razón hay tanta gama de colores, y eso no sé si es malo, pero desde luego es diverso. Yo entiendo que mis sobrinas no se sientan a gusto jugando a Fornite (y del estilo) mientras que mis sobrinos están viciados, del mismo modo que, si este fuera el mundo al revés, entendería perfectamente que mis sobrinos me dijeran que se sienten incómodos jugando a un videojuego cuyos penes desorbitadamente enormes de los personajes tienen vida propia, y no les gusta… Al final, es cuestión de sentimientos, emociones y valores, pero también de simpatía (que es un tipo de empatía), por eso yo me pongo tan caliente con ciertas cosas que otras personas dirían «¿¡pero cómo te puede poner esto tan burra!?» Pues, ah… Mi cabeza, mis valores y mis emociones sexuales…
En cuanto al rechazo… Por tu forma de hablar, intuyo que eres muy joven. Yo ya tengo una edad (32), así que permíteme que te diga que vivas tu vida como te haga feliz (intentando no dañar a otras personas, eso sí), con la honestidad y la coherencia por bandera (porque eso, lo creas o no, da mucha calidad y aumenta el placer en todos los sentidos), pero plantéate una proceso de sanación en terapia, porque considero que aún arrastras daño de atrás, y eso te puede lastrar en ciertas ocasiones o aspectos de tu vida. Yo siempre digo que en «la vida hay muchas formas de ser, pero solo una de convivir, y es respetándose». Y si tú has vivido una experiencia donde no has tenido respeto, quizás estaría bien que trabajaras ese dolor tan entendible, porque es super normal que algo así afecte. Ánimo.