Una sola frase bastó para romper una amistad de toda la vida

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    Loversizers on #1077946

    Reproducimos testimonio que nos llega a [email protected]

    Seamos sinceras, a todas nos ha escocido alguna vez el novio maravilloso de nuestra  amiga o ese trabajo tan genial caído del cielo. Son situaciones que pueden despertar  cierta envidia cuando nuestra autoestima se encuentra por los suelos en determinados  momentos, porque básicamente, somos humanas. Lo que no es tan normal es que esos  celos se transformen en una conducta venenosa y asfixiante a la altura de una pareja  controladora y posesiva. Lo cierto es que nunca había vivido algo así hasta que Jennifer  entró en la vida de mi amiga Lorena y decidió que en aquella amistad de tres, yo era la  que sobraba. 

    Lorena y yo éramos amigas desde nuestra época del colegio, cuando a fuerza de ir juntas a la misma clase todos los años, nos volvimos inseparables. Era, con diferencia, la mejor  amiga del mundo. Aunque teníamos más amistades, tanto en común como por separado,  nuestra complicidad era muy especial y siempre terminábamos pasando los días juntas.  

    Cuando una tarde me preguntó si me importaba que Jennifer, una chica súper divertida  que le habían presentado, viniera con nosotras, le dije que me parecía genial. La verdad  es que era una chica con un humor muy parecido al nuestro y compartíamos un montón  de aficiones, así que encajamos de maravilla y, desde entonces, pasamos a ser un trío  indivisible. 

    Sin embargo, la vida adulta llamó a mi puerta y empecé a trabajar, dejando un poco de  lado las noches de fiesta que hasta entonces habían sido la tónica habitual, por lo que  Jennifer y Lorena empezaron a pasar más tiempo juntas y a salir sin mí. Nos seguíamos  viendo casi todos los días, pero en aquel momento, ellas tenían un estilo de vida muy  diferente al mío y entendía perfectamente que me dejaran al margen de sus planes  algunas veces. Meses después empecé a notar un comportamiento un poco arrogante en  Jennifer, como si quisiera dejar bien claro que yo ya no formaba parte de ese círculo y que había pasado a formar parte de esas amistades de segunda categoría. Hablaba  continuamente de personas que yo no conocía, recordaba momentos súper divertidos en  los que yo no había estado, gastaba bromitas internas a Lorena que yo no entendía…  

    No le di importancia. Es más, al principio creía que eran cosas mías, porque Lorena se  comportaba conmigo como siempre. Sin embargo, todo cambió drásticamente el día que  mi mejor amiga me dijo que lo pasaban muy bien las dos juntas pero que, sin mí, nada era lo mismo. Desde ese momento, Jennifer no se molestó en disimular que no toleraba  demasiado bien mi presencia y que, en el fondo, quería tener la exclusiva de su amistad  con Lorena, como si yo fuera una especie de competencia para ella. En realidad, lo que  empezó a preocuparme no era su comportamiento conmigo, sino su necesidad de control  hacia mi amiga. Su insistencia por quedar con ella resultaba asfixiante y cuando se veía  sola, le hacía chantaje emocional o le montaba el pollo si no contestaba a sus mensajes.  A Lorena le costaba aceptar que Jennifer era una garrapata emocional, pero hubo un  momento en el que yo no quise hacer demasiados planes si ella estaba presente. 

    Nunca pensé que nuestra amistad estuviese en peligro hasta que un día, sin comerlo ni  beberlo, la empecé a notar muy rara y distante conmigo. Ya no se esforzaba por  explicarme aquellas bromitas internas, en contarme qué habían hecho el fin de semana o  en preguntarme qué tal me iba a mí. De la noche a la mañana, me convertí en esa  amistad de segunda categoría que Jennifer se había empeñado en hacerme sentir. Así  que cuando vi que mi mejor amiga dejó de llamarme, no entendía nada y así se lo hice  saber. Entonces, ella soltó la bomba. Me dijo que no podía mirarme con los mismos ojos  desde que supo que yo le había ofrecido drogas a Jennifer una noche que salimos juntas.  Yo me quedé sin palabras. ¿Drogas? ¿Yo? ¿De qué estaba a hablando? Resulta que la  muy cerda le había dicho que yo me estaba metiendo unas rayas en el baño de una  discoteca y que cuando ella me recriminó aquello, yo le quité importancia y le ofrecí una.  

    No contenta con soltar aquella mentira, supe también que cuando le contó a Lorena aquella trola, su madre, a la que yo conocía de casi toda la vida, estaba delante. Lejos de  entrar en cólera, ya que sabía que era lo que la otra pretendía, le dije muy tranquila que si me conocía lo más mínimo, sabría que aquello era una mentira como una catedral. Por  desgracia, pesaron más las mentiras de Jennifer que todos nuestros años de amistad,  porque no me creyó ni una palabra y aquel día, nuestra relación se rompió. La verdad es  que me dolió en el alma tomar la decisión de no intentar arreglar las cosas con ella, pero  que mi mejor amiga me diera de lado de aquella forma dando por bueno lo que otra  persona decía sobre mí, sin ni siquiera preguntarme, me hizo ver las cosas desde otra  perspectiva.  

    No es que me haga sentir mucho mejor pero el tiempo finalmente me dio la razón. Años  después, Lorena se puso en contacto conmigo y me confesó que su amistad con Jennifer  había terminado muy mal y que sentía no haberme creído en su momento. Es una pena,  pero si bien es cierto que nos hemos visto alguna que otra vez, nada ha vuelto a ser igual  y nuestra relación nunca ha vuelto a ser, ni de lejos, la misma.  

    Mar Martín.


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    Ari
    Invitado


    Ari on #1081617

    Lo siento mucho, te mando un fuerte abrazo. Pero a veces, cuando estás cosas pasan, lo mejor es dejar que se estrellen y se den cuenta de lo que ha sucedido. Ahora ella está fastidiada porque se ha dado cuenta que ha perdido una amistad sincera y la otra la ha dejado plantada. Uno nunca sabe a quién pierde hasta que lo pierde de verdad. Y siendo sincera, si yo hubiese estado en tu lugar, no le hubiese vuelto a hablar después de que hubiese contactado contigo. Un abrazo

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    Montse
    Invitado


    Montse on #1082145

    A mí me pasó algo parecido con un grupo. Una chica decidió que sobraba en ese grupo y empezó a inventar que yo hablaba a las espaldas de ellos poniéndolos a parir. Evidentemente se acabó hablar y salir con ellos, con el tiempo de han ido dando cuenta de como era esa persona y que todo lo que dijo era mentira, pero para mí ya no hay vuelta atrás. Ellos prefierieron creerla a ella sin dudar y no preguntarme a mi.

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    Ruth
    Invitado


    Ruth on #1082675

    Afortunadamente, a la gente tóxica se les cae la máscara antes o despues y terminan solos.

    Me alegro de que hayas podido recuperar a tu amiga. :)

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