Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola. Acabo de jubilarme con 64 años, trabajé siempre en una empresa pública muy conocida. Los últimos 27 años he sido jefa de uno de los departamentos con mas personal. Hace 10 años entró a trabajar la cuñada de una compañera, no le di trato de favor pero sí que le facilite mucho las cosas hasta su total integración. El caso es que nos llevábamos muy bien, además de compañeras éramos amigas, hablábamos de nuestras vidas, de nuestras familias, nuestros hijos etc. y así durante años.

Hace unos dos años me di cuenta de que ya no entraba nunca al despacho a hablar conmigo, al principio pensé que era algo casual, pero empecé a observar y me di cuenta de que hay muchas cosas personales que solo pueden solucionar en el despacho y que ella se había esperado a solucionarlas con la otra jefa, que solo va los días que yo libro, observé también que su relación conmigo se limitaba al saludo, y no lograba saber qué había pasado.
Pero comenzó a tirar indirectas ( muy claras) en sus estados de WhatsApp y supe que era por una compañera a la que odia a rabiar y siempre quiso que yo fuera contra ella, cosa que yo no hice porque no había motivo, la compañera en cuestión ni trabaja mal ni tiene ningún comportamiento reprochable. El caso es que me jubilé hace poco, ni fue a la despedida ni me dijo ni adiós. Afortunadamente fue muchísima gente, muchos qu ya ni trabajan allí. En cuanto a ella me dió rabia porque no veo motivo para ese comportamiento, yo actué siempre con justicia. Tal fue la decepción que la he quitado de todos mis contactos.